“Sing Street”. Se siente y se escucha.

“Sing Street”. Se siente y se escucha.

Una vez más, John Carney vuelve a combinar música y cine para regalarnos una de las cintas más sensibles y románticas de este 2016 que comienza a llegar a su fin. Sing Street  es una epopeya, íntima y a la vez grandiosa, de las emociones y los sueños adolescentes. Todo ello contenido en una simple canción, o en ese pequeño grupo de músicos rebeldes que surge. Digo contenido porque eso es lo que engrandece a la película; usar como principal método narrativo la música y sus letras. Todas las canciones tienen una función esencial en la película, que llegan incluso en ciertos momentos a ser un elemento clave del guion para hacer que la historia progrese. Pues con esta curiosa mezcla de música e imágenes el irlandés Carney nos sumerge en el Dublín de los 80; en una película que te hará reír, llorar y hasta bailar.

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En primer lugar, la película es bastante inteligente construyendo al protagonista, Connor, puesto que cualquier joven o adolescente sentirá empatía prácticamente de manera instantánea. Se establece una profunda conexión con él de manera muy natural, en parte también gracias a la gran actuación del cantante Fredia Walsh-Peelo (nombre curioso donde los haya). En especial, quiero resaltar los pequeños detalles, con esto me refiero a esas miradas  y sonrisas cómplices; se mantiene muy metido en el personaje en todo momento y logra perfilar una personalidad muy especial para Connor, que lo hace un personaje único.

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Ahora, siguiendo un poco también en la línea de los personajes, cabe decir que la película deja algo más de lado las relaciones amistosas entre los componentes del grupo para así centrarse en los vínculos emocionales del protagonista con su hermano mayor y su primer amor. Carney, el cuál también se encarga del guion, escribe dos de las historias de amor más exquisitas del año. Por un lado, la importancia de su hermano mayor en la historia me sorprendió. Fue algo que tras ver unos minutos de la película no esperaba para nada, pero conforme avanzaba la trama, esa relación fue creciendo poco a poco ante mis ojos para terminar calando en los más profundo de mí. Los sentimientos encontrados que hay entre ellos son muy intensos y Carney tiene una delicadeza extrema para narrar una historia de amor tan poco convencional como esta, entre dos hermanos que se necesitan tanto el uno al otro.

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Por otro lado, el idealismo enfebrecido con el que el director afronta el primer amor del protagonista te suscitará todo tipo de emociones que alguna vez tú mismo has sentido. Connor se enamora casi instáneamente de Raphina, la cuestión es que el espectador también lo hará, por eso funciona tan sumamente bien. Aunque, hay que decir que gran parte de la culpa también la tiene Lucy Boynton, que con una mezcla de belleza, picardía e inteligencia me gana por completo. La química entre ellos es bastante buena y resulta muy real; es de esas veces que realmente deseas que un personaje termine teniendo éxito en sus primeros pasos en el amor.

“Your problem is that you’re not happy being sad. But that’s what love is, Cosmo. Happy sad.”

Finalmente, también me gustaría comentar que la película es un gran espectáculo de estilos. Van y vienen, cambian continuamente, se va una moda y llega otra, y así vemos a unos personajes continuamente en cambio intentando adaptarse a lo que la música les pide. Esto me lleva a uno de los pocos inconvenientes que tengo con la película, y es que a veces me resulta algo discorde el entorno de los personajes con los que pueden llegar a hacer una vez tienen un grupo, en particular me refiero al tema económico, que a veces parece un poco inverosímil. Y quizás los últimos dos minutos de película me resultaron innecesarios, probablemente hubiera acabado con un golpe emocional mucho mayor cortando solo un poco antes. En general, son errores minúsculos y sin mucha importancia en el global de la película.

Sing Street es la melodía de 2016; es la canción que te emocionará, pero también es la película que te encantará. Así lo creo firmemente, es una película agradable y comprometida con muchos temas que interesarán a los jóvenes como la situación familiar, la rebeldía, la independencia, la moda, la familia o el amor. John Carney ha vuelto a transportar maravillosamente la música a la gran pantalla y eso se ve recompensado en el Cinema Excelsior. Ya sabéis que soy muy activo por Instagram, espero que podamos comentar la película por ahí y que esta crítica os haya gustado. Saludos.

“Sing Street”: 9/10

 

“You can never do anything by half; do you understand that?”

 

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